
Laxe es un pueblo marinero en la Costa da Morte que sorprende por su autenticidad. Y es que, aunque no es de los pueblos más conocidos de A Coruña, su combinación de naturaleza, historia y tradición marinera lo convierte en un destino imprescindible.
Con una de las mejores playas urbanas de Galicia y un casco histórico lleno de rincones con encanto, Laxe esconde mucho más de lo que parece a simple vista.
En este artículo te invitamos a descubrir qué ver en Laxe, desde su archiconocida Playa de los Cristales y su faro hasta sus espacios naturales y su patrimonio histórico.
Sin duda, se trata de un lugar perfecto para quienes buscan desconectar, disfrutar de la naturaleza y sumergirse en la esencia más auténtica de Galicia. ¿Listo para explorarlo?
Qué ver en Laxe
Laxe es uno de esos pueblos que atrapa desde el primer momento. Y es que este pequeño pueblo coruñés lo tiene casi todo. Y a continuación, te contamos con pelos y señales los 10 imprescindibles que no te puedes perder.
Casco urbano de Laxe
Aunque quizás no pueda presumir del encanto que tienen otros pueblos bonitos de la provincia de A Coruña como Redes o Muros, lo cierto es que el casco urbano de Laxe tiene algo especial y bien merece un paseo relajado por sus calles.
Y es que lejos de ser un simple conjunto de casas, sus calles estrechas y empedradas nos transportan a un pasado donde la vida giraba en torno al mar.
Uno de los mejores lugares para empezar el paseo es la Plaza Ramón Juega, epicentro de la vida laxesa, que nos permitirá seguir por la Rúa Real para ir descubriendo paso a paso los rincones más emblemáticos qué ver en Laxe.
Uno de los puntos que no pasa desapercibido es la Casa do Arco. Esta casa del siglo XV con un arco ojival es una de las pocas muestras de arquitectura gótica civil que se conservan en Galicia y es atravesada por la Rúa Real, creando una estampa única.

Esta construcción, fue propiedad de los Moscoso, un poderoso linaje que tejió un vasto señorío territorial en Galicia. Este legado no se limita a Laxe, ya que los Moscoso también fueron dueños de otros enclaves históricos, como las Torres de Altamira en Brión.
A pocos pasos, sobre una pequeña colina, se alza la Iglesia de Santa María da Atalaia, un ejemplo claro del gótico marinero de muchos templos de la costa gallega.
Aunque por fuera engañe, merece la pena entrar a su interior para ver la imagen medieval de la Virxe da Atalaia, un friso de la Resurrección de Cristo y un Pantocrátor del siglo XIV. Además, ofrece unas vistas del puerto y la playa, simplemente, espectaculares.
Pero el casco urbano de Laxe no se limita a sus calles principales. Adentrarse en callejuelas estrechas como la Rúa Xuventude, la Rúa Pracer o la Rúa Panadeiras, cada una con su propio carácter y encanto, es una forma ideal de descubrir la esencia de Laxe.
Puerto de Laxe
Como no podía ser de otro modo, el puerto de Laxe es el epicentro de la vida marinera de la villa. Aquí, el ir y venir de las embarcaciones, la faena diaria de los marineros y el potente aroma a salitre se combinan para crear un ambiente único.
La flota de bajura es la protagonista del paisaje portuario. Cada mañana, las embarcaciones zarpan en busca de las mejores capturas: escacho, rodaballo, lenguado, lubina…
Pescado y marisco fresco de la máxima calidad que luego se subasta en la lonja al caer la tarde, en un espectáculo que se repite de lunes a viernes a partir de las 17:00 horas.

Pero el puerto de Laxe no solo vive de la pesca. Y es que sus instalaciones también reciben a barcos madereros que transportan su carga, principalmente eucaliptos, desde la Costa da Morte hacia otros destinos en España y Portugal.
Playa de Laxe
Se trata de uno de los arenales urbanos más bonitos de Galicia. Con 1.320 metros de longitud, esta playa de arena blanca y fina dibuja una suave media luna a los pies de la villa, enmarcada por un impresionante sistema dunar que crea un paisaje de postal.
Galardonada con Bandera Azul, sus aguas tranquilas y cristalinas la convierten en un lugar ideal para el baño, especialmente para familias con niños. Y además, al estar junto a la villa, cuenta con todo tipo de servicios: duchas, aparcamiento, restaurantes, cafeterías…

Y aunque es una playa urbana, rara vez se encuentra masificada, incluso en temporada alta. Eso sí, los fines de semana de verano suelen ser más concurridos, ya que muchas personas tienen en Laxe su segunda residencia.
Además de ser perfecta para relajarse, es un lugar ideal para los amantes de los deportes náuticos. Dependiendo de la época del año, se pueden practicar actividades como windsurf, kitesurf, paddle surf o incluso submarinismo.
Museo do Mar
Localizado en un edificio histórico que antaño fue la casa cuartel de la Guardia Civil, el Museo do Mar de Laxe sorprende con una colección que abarca desde finales del siglo XIX hasta los años 70 del siglo pasado.
Adentrarse en su interior significa embarcarse en un completo viaje en el tiempo por la cultura, la historia y la evolución de la vida en las comarcas de Bergantiños y Soneira.
Durante el recorrido por sus cuatro plantas los visitantes pueden admirar antiguos mapas, maquetas de embarcaciones, herramientas de artes de pesca, aparatos de comunicación marítima y objetos relacionados con la vida cotidiana.
El archivo documental del museo también alberga auténticas joyas, como el Estatuto de la Sociedad de Emigrantes de Laxe en Argentina, las Actas de la junta revolucionaria de Laxe de 1869 y diplomas de patrón de cabotaje de 1861.

Pero, sin duda, uno de los mayores tesoros del museo es el legado de la familia Vidal, fotógrafos locales que durante tres generaciones inmortalizaron la vida en Laxe y la Costa da Morte. Su archivo fotográfico, con más de 130.000 imágenes, ha sido declarado Bien de Interés Cultural y ofrece una ventana privilegiada al pasado.
Punta da Ínsua y Faro de Laxe
Con sus 11 metros de altura y su característica forma cilíndrica, este faro construido en el año 1920 es el gemelo del cercano Faro Roncudo de Corme, formando ambos parte de la Ruta de los Faros de Galicia.
Desde su privilegiada ubicación en la Punta da Ínsua ofrece unas vistas espectaculares de la inmensidad del océano Atlántico, con la Ría de Corme e Laxe extendiéndose a los pies.
A lo lejos, mirando hacia el este, también pueden divisarse el Penal de Veo y la grandiosa Duna de Monte Branco, una de las dunas rampantes más altas de Europa.
Junto al faro, se encuentra la escultura «A Espera». Esta figura de bronce obra de Iria Rodríguez, representa a una madre con su hijo en brazos, mirando al mar con nostalgia, en un bonito homenaje a las familias de los marineros que perdieron la vida en las traicioneras aguas de la Costa da Morte.

El entorno del faro, declarado espacio natural protegido, es un refugio de numerosas especies de aves. Además, cuenta con un área recreativa con originales mesas de piedra que simulan un poblado castreño. Sin duda, el escenario ideal para disfrutar de una comida al aire libre mientras se contempla una de las puestas de sol más espectaculares de Galicia.
Playa de los Cristales
En la ensenada de Baleeira, al abrigo del Cabo de Laxe, se encuentra uno de los arenales más insólitos y curiosos de España: la Playa de los Cristales. También conocida como Areal dos Botiños o Praia dos Cristais en gallego, esta cala llama la atención a primera vista por las decenas de miles de pequeños cristales de colores que cubren su arena.

Sin embargo, el origen de esta maravilla no es tan idílico como podría parecer. Los cristales son, en realidad, el resultado de un antiguo vertedero incontrolado que se encontraba en las inmediaciones del cementerio de Laxe.
Durante años, los vecinos de la zona arrojaron al mar botellas y otros recipientes de vidrio, que el incesante oleaje fue erosionando y devolviendo a la costa en forma de pequeños cristales redondeados.
Aunque su origen sea de todo menos natural, lo cierto es que la Playa de los Cristales se ha convertido en un importante reclamo turístico. Y hoy en día está considerada uno de los imprescindibles qué ver en Laxe en cualquier escapada por la zona.
Y aunque su belleza singular y su historia la hacen única, es importante recordar que esta playa es frágil y debemos cuidarla. Por eso, es fundamental no llevarse cristales de recuerdo. Y por supuesto, respetar el entorno. Por aquello de no repetir la historia.
Muy cerca, siguiendo un sendero litoral hacia el Faro de Laxe, se encuentra la Pedra dos Namorados, una formación rocosa cubierta de románticas inscripciones talladas por varias parejas a lo largo de décadas.
Entre los grabados, la mayoría de ellos datados de inicios del siglo XX, destaca el del insigne geólogo laxés Isidro Parga Pondal, quien plasmó sobre la superficie de la roca el amor que sentía por su novia en aquel momento.
Lagoa de Traba
El Espacio Natural Protegido da Lagoa e Dunas de Traba es uno de los paraísos naturales de la Costa da Morte. Este conjunto natural de gran valor ecológico está formado por una extensa playa de dos kilómetros, un imponente sistema dunar y una laguna costera.
Declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), este espacio es un auténtico paraíso para todos los amantes de la naturaleza y la observación de aves.
Garzas, correlimos, zarapitos, chovas piquirrojas, colimbos… son solo algunas de las especies que se pueden avistar y quizás, con un poco de suerte y paciencia, fotografiar.
Para explorar este entorno privilegiado sin alterar su frágil equilibrio, se ha instalado una estructura de pasarelas de madera que permiten adentrarse en las dunas y la laguna y observar de cerca la riqueza de su flora y fauna.
Además, como toda la Costa da Morte, este es un lugar de leyendas. Y es que cuenta la tradición que, bajo la laguna, se encuentra sumergida la ciudad de Valverde, castigada por Santiago Apóstol por la avaricia de sus habitantes.
Penedos de Pasarela y Traba
Seguimos en la parroquia de Traba con otro de los imprescindibles qué ver en Laxe: los Penedos de Pasarela y Traba. Este conjunto de formaciones rocosas se encuentran tierra adentro, en la Serra da Pena Forcada, entre los municipios de Laxe y Vimianzo.
Declarado Paisaje Protegido en 2009, este lugar fascina por la singularidad de sus formas. Y que, de igual forma que la Lagoa de Traba, también está envuelto en leyendas y misterios.

Las cuatro cumbres que delimitan este espacio –A Pena dos Mouros, Pena Forcada, O Castelo y Torre da Moa– ofrecen panorámicas espectaculares del valle de Traba, la y la laguna costera, con el siempre omnipresente océano Atlántico como telón de fondo.
Pero lo que realmente hace especiales a los Penedos es la morfología de sus rocas. Y es que la naturaleza, que es caprichosa, ha esculpido a lo largo de los siglos formas zoomórficas y antropomórficas que parecen cobrar vida ante nuestros ojos.
«A Aguia» (el águila), «A Tartaruga» (la tortuga), «O Gardián» (el guardián)… son solo algunas de las figuras que la imaginación popular ha identificado en este laberinto de piedra. Y que ahora, si dejamos volar la imaginación, podremos identificar con cada mirada.
Petroglifos de Pedra Xestosa
Muy cerca de los Penedos de Pasarela y Traba se encuentra un lugar que encantará a todos los amantes de la arqueología: los Petroglifos de Pedra Xestosa.
Esta estación de arte rupestre, única en la Costa da Morte, nos transporta a un pasado remoto a través de grabados que representan escenas de caza y figuras de animales.

Los petroglifos se distribuyen en varios paneles, algunos al aire libre y otros bajo la protección de una gran roca que los ha resguardado del paso del tiempo. Y aunque algunos trazos se han desgastado, todavía se pueden distinguir figuras de ciervos, perros y cazadores, que permiten imaginar cómo era la vida hace miles de años.
Para apreciar la belleza de los petroglifos en todo su esplendor, lo más recomendable es visitarlos al atardecer, cuando la luz ayuda a resaltar los grabados.
Playa de Soesto
A solo diez minutos en coche de Laxe, se encuentra la Playa de Soesto, un arenal de casi un kilómetro de longitud que cautiva a primera vista por su belleza salvaje.
Soesto destaca por su arena blanca y fina y aguas cristalinas, pero sobre todo por su oleaje, que atrae a surfistas de todos los rincones de Galicia. De hecho, hasta hace poco aquí se celebraba el Campeonato Gallego de Surf.
A diferencia de la playa urbana de Laxe, Soesto es un entorno prácticamente virgen, sin edificaciones ni servicios a pie de playa. Esto la convierte en un lugar ideal para conectar con la naturaleza y disfrutar del mar en su estado más puro.
Para ello, nada mejor que recorrer la pasarela de madera que bordea el arenal admirando la belleza del paisaje. Además, con un poco de suerte, hasta podrás avistar alguno de los arroaces que se dejan caer por aquí.

Aunque si buscas una perspectiva diferente, te recomendamos subir al Peñón do Castro, una pequeña colina situada en un extremo de la playa. Desde allí, podrás contemplar una panorámica impresionante de Soesto y de gran parte de la costa de Laxe.
¿Dónde dormir en Laxe?
Si después de descubrir todo lo qué ver en Laxe buscas un lugar donde descansar podemos darte varias recomendaciones. Y es que este encantador pueblo marinero ofrece opciones de alojamiento para todos los gustos.
Para quienes buscan algo diferente, una excelente opción son alojamientos como el Complejo Rural Torre de Laxe y Cabanas Narea, que ofrecen la oportunidad de vivir la experiencia de dormir en cabañas en el bosque en Galicia.
Para los que prefieran algo más céntrico, el Hotel Playa de Laxe y el Hotel VIDA Mar de Laxe son una gran opción. Ambos alojamientos destacan por su cercanía a la playa, sus instalaciones modernas y su óptima relación calidad-precio, ideal para familias y viajeros que buscan comodidad.
Mapa con los mejores lugares qué ver en Laxe
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