
Si. Lo sabemos perfectamente. La capital de Galicia, con su majestuosa catedral y su encantador casco antiguo, es una ciudad que atrapa.
Sin embargo, como compostelanos de adopción que somos, podemos asegurarte qué hay muchos lugares bonitos qué ver cerca de Santiago de Compostela.
Y es que más allá de sus calles empedradas y su rica historia, los alrededores de la ciudad compostelana esconden auténticos tesoros que te sorprenderán.
Así que, si ya has visitado la ciudad alguna vez y te sobra tiempo en tu escapada o si quieres huir de los típicos lugares que visita todo el mundo, creemos que es el momento ideal para que conozcas los mejores lugares qué ver cerca de Santiago.
Prepárate para descubrir rincones que te sorprenderán y harán de tu viaje una experiencia inolvidable. ¡Vamos allá!
Los 20 lugares más bonitos qué ver cerca de Santiago de Compostela
Desde pazos y cascadas hasta miradores con vistas de ensueño pasando por pueblos que parecen sacados de un cuento, hay mucho más que ver de lo que imaginas.
En esta selección personal hemos puesto el foco en lugares situados a como máximo 30 minutos de la capital de Galicia, ideales para una pequeña escapada desde el hotel para una mañana o una tarde de esas que no sabes muy bien como llenar.
Como podrás observar en el mapa que adjuntamos al final del artículo, muchos de los lugares de los que te hablaremos se encuentran a escasos kilómetros unos de otros, por lo que puedes combinar la visita a varios de ellos.
Así que, no pierdas detalle alguno de este artículo y apunta en tu cuaderno de viaje todo lo que te vamos a contar, porque descubrirás lugares que nunca habías pensado visitar. Y todos ellos muy cerca de Santiago.
Pico Sacro (Boqueixón)
Comenzamos esta lista de los mejores lugares qué ver cerca de Santiago de Compostela con un clásico. Y es que el Pico Sacro, con sus 600 metros de altura y su icónica silueta piramidal de inselberg, es una de las montañas más emblemáticas de Galicia.

Situado sobre un filón de cuarzo cristalino que se extiende hasta Gundián, esta montaña ha sido desde tiempos inmemoriales un faro natural para los habitantes de la comarca y guía para los peregrinos de la Ruta de la Plata. No en vano, se trata del primer punto desde donde se divisan las torres de la Catedral de Santiago.
Más allá de ser uno de los mejores miradores sobre Santiago de Compostela y ofrecer unas fantásticas vistas panorámicas del valle del Ulla, este monte sagrado está impregnado de un aura mística, envuelto en mitos y leyendas como la de la Reina Lupa.

Sin duda alguna, un lugar mágico que no te puedes perder por nada del mundo, ya que se encuentra a menos de 20 minutos del centro de la ciudad de Apóstol.
Mirador de Gundián (Vedra)
Localizado en el municipio coruñés de Vedra, el Mirador de Gundián regala uno de los paisajes más bonitos qué ver cerca de Santiago de Compostela. Y no tanto por sus vistas panorámicas, sino por el entorno natural que lo rodea y su historia.
Y es que, desde aquí, es posible contemplar el impresionante Paso da Cova, donde el río Ulla se estrecha entre paredes de cuarzo, creando un cañón de singular belleza geológica.
Un bonito escenario que sirve de telón de fondo a dos obras de ingeniería que cuentan la historia del progreso en Galicia: el antiguo puente ferroviario de Gundián, datado de los años 50, y el moderno viaducto del AVE, el más alto de España en su categoría.

Justo enfrente de Gundián, ya en la provincia de Pontevedra, merece la pena subir hasta el Alto do Castro, desde donde se pueden observar unas espectaculares vistas panorámicas que abarcan buena parte del valle del Ulla.
Ponte Ledesma (Boqueixón)
A menos de 15 minutos de Gundián, a caballo entre la provincia de A Coruña y Pontevedra, se encuentra Ponte Ledesma, uno de esos lugares qué ver cerca de Santiago de Compostela que no suelen salir en las guías, pero que tiene un encanto especial.
El auténtico protagonista de este paisaje, con permiso de las centenarias casas de piedra que lo rodean, es su puente medieval, alzado entre los siglos XVI y XVII bajo la dirección del cantero Juan de Herrera, maestro mayor de la Catedral de Santiago de Compostela.
Con sus nueve arcos de piedra, este puente formaba parte del Camino Real de Santiago a Lugo y fue testigo de batallas históricas, como la resistencia contra las tropas napoleónicas.

Hoy, el área recreativa de Gres, situada en la orilla pontevedresa, invita a pasear entre sus islas fluviales conectadas por puentes, donde el río Ulla revela su esplendor natural.
Pazo de Oca (A Estrada)
Conocido como el «Versalles gallego» o el «Generalife del Norte», el Pazo de Oca, situado en el municipio pontevedrés de A Estrada, a escasos 20 minutos de Santiago de Compostela, es una de las grandes joyas de la arquitectura barroca gallega.

Propiedad de los Duques de Medinaceli, este pazo del siglo XVIII destaca por sus espectaculares jardines que se extienden a lo largo de 8 hectáreas, donde laberintos de boj, estanques con embarcaderos y decenas de fuentes crean un escenario de ensueño.
Parada imprescindible en la Ruta de la Camelia de Galicia, el Pazo de Oca puede presumir de tener 107 camelios, entre ellos una Camellia reticulata «Captain Rawes», considerado el ejemplar más antiguo de Europa.

Pazo de Santa Cruz de Rivadulla (Vedra)
Muy cerca de Santiago de Compostela, en el municipio coruñés de Vedra, se encuentra el Pazo de Santa Cruz de Rivadulla, también conocido como Pazo de Ortigueira.
Este enclave histórico, construido en el siglo XVI, es famoso por sus espectaculares jardines, considerados por muchos los más bonitos de Galicia. Con más de 200 variedades de camelias, es también una parada obligatoria en la Ruta de la Camelia.
Además de las camelias, el pazo destaca por sus magnolios gigantes y la «Carreira das Oliveiras», un evocador pasadizo de olivos centenarios con las raíces a la vista que crean un escenario que parece sacado, literalmente, de un cuento de hadas.
Puente de Xirimbao (Teo)
Sobre el curso del río Ulla, donde las provincias de A Coruña y Pontevedra se dan la mano, se alza el singular puente de O Xirimbao. Esta estructura metálica, con sus 80 metros de longitud, puede presumir de ser el puente colgante más largo de Galicia.
Erigido en 1964 y restaurado en 2012, este puente es sin duda alguna el principal reclamo del área recreativa de O Xirimbao, un lugar ideal para disfrutar de un día de desconexión rodeados de plena naturaleza.
A escasos cinco minutos, la localidad de Pontevea invita a una parada. Allí, otro puente, este medieval (siglo XV) y de piedra, cruza el Ulla. Para una panorámica completa, nada como un chapuzón en su playa fluvial, muy concurrida durante los meses de verano.

Fervenza do Toxa (Silleda)
Con más de 60 metros de caída, esta cascada localizada en el municipio pontevedrés de Silleda, muy cerca de Santiago de Compostela (a menos de 30 minutos), es la más alta de Galicia y una de las más impresionantes de España.
Un auténtico espectáculo de la naturaleza que puede disfrutarse de dos maneras. Para los más aventureros, una ruta de senderismo de poco más de 15 minutos a través de un frondoso bosque de robles, castaños y abedules lleva hasta la base de la cascada.
La recompensa al llegar merece mucho la pena, ya que la postal es única, con el estruendo de la cascada y una fina cortina de agua creando una atmósfera mágica. Desde luego, un plan genial para hacer en Galicia en invierno o primavera, cuando el río Toxa baja por estas tierras del Deza con su máximo caudal.

Para quienes prefieran una visita más accesible, un mirador cercano permite admirar no solo la cascada desde arriba, sino también la confluencia de los ríos Toxa y Deza.
Monasterio de Carboeiro (Silleda)
A escasos kilómetros de la Fervenza do Toxa, conectado por el sendero PR-G 18 Sendero do Deza de 6 kilómetros, se alza el Monasterio de Carboeiro, una de las obras arquitectónicas del románico cisterciense más destacadas de Galicia.
Fundado en el siglo X por los condes de Deza, este cenobio tuvo su época de máximo esplendor en los siglos XII y XIII bajo el Abad Fernando.
La iglesia, que refleja la influencia del estilo del Maestro Mateo, destaca por su nave mayor con tres tramos y su imponente fachada oriental con un ábside triple. Y aunque, como la mayoría de monasterios, sufrió abandono tras la desamortización de Mendizábal en 1836, hoy es todo un símbolo de la Comarca del Deza.

El entorno natural del monasterio, prácticamente abrazado por el río Deza, ofrece un escenario idílico que complementa la belleza arquitectónica del conjunto.
Sin duda, el Monasterio de Carboeiro es uno de los mejores lugares qué ver cerca de Santiago de Compostela, principalmente para los amantes del arte y la naturaleza.
Pazo do Faramello (Rois)
Localizado a unos 20 minutos de Santiago de Compostela, el Pazo do Faramello es el más visitado de Galicia. Y no nos extraña, ya que este magnífico edificio barroco del siglo XVIII destila belleza por todos y cada uno de sus costados.

Originalmente la primera fábrica de papel de Galicia y posteriormente residencia de verano del rey Alfonso XIII, de este pazo decía la famosa escritora Emilio Pardo Bazán que «Pazos hay muchos, el de Faramello es único». Y si ella lo decía, no vamos a ser nosotros quienes le llevemos la contraria.
A lo largo de 9 hectáreas se despliegan hermosos jardines de estilo francés, estanques, cascadas, viñedos y más de 50 especies de árboles frutales. Y todo ello con el continuo susurro del agua acompañando todo el recorrido. La propiedad incluye también una capilla consagrada en 1727 con un bonito retablo barroco de José Gambino.
Actualmente de propiedad privada, el pazo ofrece visitas guiadas por su dueño, Gonzalo Rivero, quien está encantado de contar su historia a todo el que lo visite.
Mirador do Picoto (Val do Dubra)
Vamos ahora con uno de los lugares más desconocidos qué ver cerca de Santiago de Compostela. Y es que este mirador, que todavía pasa desapercibido incluso para muchos locales, ofrece unas excepcionales vistas panorámicas del valle del río Dubra.
Una pasarela de madera y acero que termina en una plataforma hexagonal suspendida en el aire permite contemplar las espectaculares vistas y llevarse una foto de recuerdo única.
Pedra do Home (Val do Dubra)
Conocida también como Pedra dos Mouros, se trata de un fascinante conjunto arqueológico situado en un mirador natural sobre la confluencia de los ríos Dubra y Tambre.
El afloramiento granítico esconde tres sarcófagos antropomorfos labrados en la roca, vestigios de una antigua necrópolis altomedieval datada entre los siglos V y XI d.C., posiblemente vinculada a un antiguo cenobio sobre el que se desconocen más datos.
Orientados de oeste a este, estos sarcófagos, de entre 1,47 y 1,60 metros, probablemente pertenecieron a adultos, posiblemente vigías del paso del Tambre.
Aunque hoy solo se conservan tres, los paisanos del lugar hablan de que había hasta una docena de tumbas, que se perdieron tras el paso del tiempo y la acción humana.
Pazo do Cotón (Negreira)
Símbolo del municipio coruñés de Negreira, el Pazo do Cotón es uno de los lugares qué ver cerca de Santiago de Compostela más sorprendentes. Y es que, no en vano, estamos hablando de uno de los pazos más espectaculares de Galicia.

Originalmente un castillo medieval del siglo XIV, todavía conserva su aspecto de fortaleza a pesar de las numerosas remodelaciones y añadidos de los últimos siglos.
Destacan la chimenea, la escalera barroca con balaustrada y hasta 12 escudos nobiliarios de los linajes que lo poseyeron. Igualmente notables son sus torres cilíndricas y la galería con triple arcada de piedra que conecta con la capilla de San Mauro, del siglo XVIII.
Pazo da Peregrina (Ames)
Localizado en Bertamiráns, a solo 5 kilómetros de Santiago, este pazo se encuentra en una zona históricamente importante del Camino de Santiago hacia Fisterra.
El conjunto arquitectónico incluye una casa principal con planta en forma de T y dos alturas, coronada por una amplia balconada-solana. Lo complementan edificios auxiliares, una capilla del siglo XIX (que hasta hace bien pocos años hacía las veces como templo parroquial), y un bonito jardín con una fuente circular de piedra en el patio central.
Aunque su origen exacto es incierto, se cree que inicialmente funcionó como centro de recaudación de rentas. En 1992, el ayuntamiento de Ames adquirió y restauró la propiedad, que estaba casi en ruinas, habilitando sus jardines para el disfrute de todos.
Ponte Maceira (Ames)
Lo cierto es que resulta imposible hablar de los lugares más bonitos qué ver cerca de Santiago de Compostela sin referirnos a Ponte Maceira.

Y es que este pueblo, orgulloso miembro de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, enamora a todo el mundo que se deja caer por allí con su puente medieval de piedra de cinco arcos, casas tradicionales y molinos de agua, todo ello envuelto en una atmósfera que evoca la Galicia más auténtica.
Completan la escena el señorial Pazo de Baladrón y la Capilla de San Brais, creando un escenario idílico que se funde de forma armoniosa con la naturaleza del río Tambre.

Torres de Altamira (Brión)
En el municipio de Brión, dominando el valle de A Maía, se alzan las Torres de Altamira, los restos de una fortaleza del siglo IX que son parte de la historia de Galicia.
Y es que, aunque hoy solo quedan vestigios de lo que fue en su época, como dos torres y algunos muros, al visitarlas todavía se puede palpar la grandeza de esta imponente fortaleza que fue testigo de las encarnizadas luchas de poder de la Galicia medieval.

Hoy, declaradas Bien de Interés Cultural, las Torres de Altamira no solo ofrecen un viaje al pasado, sino también unas espectaculares vistas de los valles de A Maía y A Barcala.
Fervenza do Pozo Negro (Brión)
Muy cerca de las Torres de Altamira, en el mismo municipio de Brión, se encuentra otro de los mejores lugares qué ver cerca de Santiago de Compostela, principalmente para todas aquellas personas que gustan del senderismo y la naturaleza.
Aunque su caída de seis metros no es espectacular, la belleza de esta cascada radica en la profunda poza que se forma a sus pies, que es la que precisamente le da su nombre.
La cascada es el punto central de una ruta de 5 kilómetros que comienza en el área recreativa de Ponte Pías. El sendero serpentea a través de bosques de robles y otros árboles autóctonos de Galicia, pasando por aldeas como Ons de Abaixo.
El camino desciende hacia la cascada, cruzando un pintoresco puente de madera y bordeando el río Tambre, para luego llevar a los caminantes de vuelta al punto de inicio, tras pasar por los antiguos molinos de la zona.
Central Hidroeléctrica do Tambre (Noia)
Diseñada por el arquitecto porriñés Antonio Palacios, autor de otros notables monumentos gallegos como el Templo Votivo del Mar o el Templo de la Veracruz, la conocida como Central Hidroeléctrica do Tambre es un monumento industrial único, merecedor del sobrenombre de «la catedral de la electricidad».
Esta obra maestra, que aún sigue en funcionamiento, destaca por su impresionante fachada historicista que fusiona elementos románicos y modernistas, integrándose de forma armoniosa con el paisaje del río Tambre.

Más allá de su valor arquitectónico, el entorno de la central ofrece diversas actividades, incluyendo rutas de senderismo que atraviesan puentes colgantes, antiguos molinos y la posibilidad de visitar el cercano puente de Ponte Nafonso.
Brandomil (Zas)
Localizada en el interior de la Costa da Morte, esta pequeña aldea esconde un fascinante legado histórico y arqueológico. Y es que, aunque hoy solamente tenga 40 habitantes, Brandomil fue un importante asentamiento romano entre los siglos I y V d.C., siendo considerado el núcleo urbano más occidental del Imperio Romano.
Las excavaciones llevadas a cabo han revelado una villa romana con una domus señorial, alrededor de la cuál se desarrolló una importante actividad minera de oro y estaño.
La reciente confirmación de que por aquí pasaba la Vía XX «per loca marítima» no hace más que subrayar la importancia estratégica de Brandomil en la red comercial romana.

El puente medieval sobre el río Xallas, construido en el siglo XVII, es sin duda su gran emblema. Con cuatro arcos de sillería, formaba parte del antiguo Camino de Santiago a Fisterra, consolidando su papel como enclave estratégico a lo largo de los siglos.
Mirador del Monte Muralla (Lousame)
Si hay un mirador qué ver cerca de Santiago de Compostela ese es el del Monte Muralla. Localizado entre los municipios coruñeses de Lousame y Rianxo, a casi 700 metros de altitud, esta atalaya ofrece una impresionante panorámica de 360 grados que abarca gran parte de la costa gallega.
La experiencia se ve realzada por una plataforma de madera suspendida sobre el vacío, que brinda vistas extraordinarias de las rías de Arousa y Muros e Noia. En días despejados, la vista alcanza incluso hasta las Islas Cíes, ofreciendo un espectáculo visual sin parangón.

El acceso se puede realizar en coche desde Araño o Burés, aunque el tramo final discurre por las pistas de grava del parque eólico. Alternativamente, también es posible ascender a la cima a través de una ruta de senderismo circular de 15 kilómetros.
Iglesia de Santa Eufemia de Vilouchada (Trazo)
Acabamos esta lista de los lugares qué ver cerca de Santiago con uno de esos que no suelen salir en las guías pero que, los que somos de la zona, sabemos que merece la pena, sobre todo para aquellos que quieren conocer la esencia de la Galicia más auténtica.
Conocida como «la catedral de la montaña», esta iglesia situada en el municipio de Trazo, a menos de 15 minutos de la capital de Galicia, es un templo neoclásico del siglo XVIII rodeado de un robledal que le confiere un entorno mágico. En su arquitectura destacan su frontón triangular, su monumental escalera y su cúpula octogonal.

Cada septiembre, las romerías en honor a Santa Eufemia y San Mateo atraen aquí a cientos de devotos, quienes también visitan la Fonte de Santa y la Pedra dos Cadrís, famosas por sus supuestas propiedades curativas.
Mapa con los mejores lugares qué ver cerca de Santiago
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